El Carácter¿Realmente eres cómo crees que eres?

Caracter

¡Conocerse a uno mismo/a es el viaje más apasionante que puedas imaginar! Si iniciamos este viaje comprometidos/as con nosotros mismos/as, abiertos/as y dispuestos/as a auto observarnos, podremos reconocernos con mayor facilidad y en consecuencia tener mayor calidad en nuestra vida. Para conocernos, es esencial entender todo lo que nos conforma y hoy vengo a hablarte del carácter. Dejaremos el temperamento y la personalidad para otro momento. 

¿Cómo se construye el carácter?

Siendo niños/as, partimos con una serie de virtudes inherentes a nuestra Esencia como:  la inocencia, el amor, la curiosidad, la espontaneidad, la generosidad, la libertad, entre otras cosas… Y a lo largo de nuestra vida, estas virtudes, esta esencia está presente formando parte de nuestro potencial, a veces sobresale más y otras lamentablemente las archivamos. ¿Te imaginas por qué?

Pues en nuestra infancia experimentamos la necesidad de ser queridos/as y aceptados/as para sobrevivir, necesitamos el amor incondicional de nuestros/as madres y padres y/o personas de referencia. Que nos acepten tal y como somos, es decir, que acepten nuestra Esencia y cuando esto no ocurre nos vamos alejando consciente e inconscientemente de ella, adoptando una máscara, para poder ser aceptados y recibir ese amor “incondicional” que anhelamos.

Para el ser humano es esencial sentir que pertenece. Ser reconocido por el clan, de manera que, el carácter se va formando en consecuencia de esta necesaria interdependencia que tenemos.

Entonces podemos observar que a lo largo de nuestro desarrollo nos encontramos, por un lado; con la necesidad de relacionarnos y de adaptarnos al medio y por otro lado, con la necesidad de llenar ese vacío esencial (esa serie de virtudes con las que nacemos y hemos ido archivando) en el que nos vamos distanciando a medida que nos acomodamos para sentirnos aceptados por lo demás. 

Desde estas dos necesidades, nos vamos a ir construyendo y evolucionando. 

Este proceso de desarrollo que acabamos de describir se manifiesta y se estructura a lo largo de nuestro desarrollo infantil y es lo que va conformando el carácter.

Así pues, el carácter se va desarrolando como una “estrategia” que trata de facilitarnos la vida y que termina, en muchas ocasiones, convirtiéndose en una rigidez que nos la dificulta. Cuando funcionamos en automático aplicando cosas que nos fueron útiles en algún momento y ahora no lo son, casi siempre sin ni siquiera darnos cuenta.  

Pareciera que sin ese mecanismo no pudiéramos vivir, porque nuestra experiencia de vida nos ha llevado a creer que es la máscara necesaria para mantener a salvo nuestra esencia. 

Sólo cuando nos identificamos con la máscara hasta el punto de no poder despegarnos de ella y cuando la defendemos como nuestra verdadera e incuestionable forma de ser; ésta se convierte en un verdadero obstáculo para nosotros mismos/as dificultando avanzar y actuando en bucle una y otra vez.

Llegados a este punto, el carácter se neurotiza y es cuando se torna inadecuado o conflictivo en la adaptación y ahí vienen algunas de las dificultades personales.

En cuanto al «carácter» nos quedamos más con los aspectos estrictamente reactivos y las experiencias vitales que llegan a constituir una coraza defensiva, para proteger la esencia de nuestro yo (nuestra personalidad natural) pero que se endurece y que terminamos confundiendo con nuestra naturaleza.

¡Y todo esto ocurre de manera más inconsciente que consciente!

En base a nuestro carácter construimos lo que creemos que es nuestra personalidad, que va surgiendo como un intento de adaptación ante las vivencias que experimentamos como niños/as en relación con uno/a mismo/a y con el mundo. Forjando estrategias y tácticas de defensa que se elaboran frente a las experiencias de insatisfacción y displacer que vamos encontrando por el camino.

Al ir identificándonos y acomodados/as en nuestra máscara, caemos en la mecanicidad compulsiva de ser como sentimos que se nos pide que seamos. Estos condicionamientos nos desconectan de nuestra Esencia y a cambio nos proporcionan una falsa sensación de identidad. Sucumbimos en un estado de pereza a la introspección e inhibimos nuestro impulso de vida, el impulso hacia la voluntad de ser.

La coraza muscular

Cuando somos niños/as los acontecimientos traumáticos, carencias afectivas, los miedos y decepciones que vivimos, nos van marcando tanto psíquicamente; en forma de recuerdos y asociaciones; como físicamente, en forma de tensiones y bloqueos musculares que con el tiempo se van cronificando. Esto es lo que llamamos coraza muscular, es decir, el conjunto de estos bloqueos y tensiones musculares que se han ido acumulando desde la infancia y que, han llegado a integrarse completamente con nuestra forma de ser. 

La coraza está ligada a la estructura caracterial de la persona y a su forma de vivir la realidad y tiene su raíz, en una larga serie de procesos de adaptación a un entorno con posibles carencias afectivas, aprendizajes forzados, hostilidad, autoritarismo… y un largo etcétera. Algo que todos en cierta manera hemos vivido. 

Con el paso de los años, nos vamos construyendo un sistema de defensa que, al volverse obsoleto con la llegada a la edad adulta, se transforma en una trampa. 

Una trampa de la cual somos incapaces de salirnos solos, pues una de las características más notables de la coraza muscular es el hecho de que la persona que la lleva está tan acostumbrado/a a ella que no se da ni cuenta de su existencia. 

Los efectos de esta coraza, sin embargo, se hacen sentir tanto en la mente como en el cuerpo del individuo y se manifiestan a través de síntomas emocionales como una reducción en la capacidad de placer, agresividad contenida, insatisfacción vital, depresión, sentimiento de vacío, ansiedad, etc., y también en síntomas psicosomáticos.

Desde pequeños estamos acostumbrados a reprimir las emociones, y a evitar el contacto con aquello que puede producirlas: tristeza, rabia, odio, miedo, deseo…

Estas estrategias defensivas en su momento (en la infancia) fueron eficaces, pero ¿y ahora de adultos? En el adulto ahora están fijadas en su memoria organísmica, pero mayoritariamente relegadas al inconsciente, y es desde el inconsciente donde continúan siendo operativas a través de la compulsión a la repetición y sólo somos parcialmente conscientes si ponemos atención.

En resumen:

La coraza caracterológica es una construcción que la persona realiza a partir del material adquirido en la infancia, y supone un continuo regreso (cuando también puede ser un anclaje) a los puntos de fijación.

De ahí la constitución férrea, de puro bloque que representa la coraza del carácter, que, vista desde otro ángulo, en realidad es el resultado de un conflicto, una lucha, una defensa para poder conservar algo precioso, nuestra Esencia.

¿Y cómo lo podemos solucionar? Intervención

La labor que se hace en terapia a lo largo de las sesiones, es que se va estimulando el sistema nervioso vegetativo facilitando así la expresión directa de las emociones asociadas a las tensiones y bloqueos almacenadas en el cuerpo y la mente durante la infancia. 

Así, se va recuperando el equilibrio psíquico y emocional y junto con ello, la autoestima, la capacidad de vivir con placer, la capacidad de gestionar su vida y la posibilidad de dar un giro a su propia realidad.

Durante las sesiones se trabaja tanto a nivel emocional con la verbalización de las emociones, como con la interpretación de las respuestas corporales y energéticas.

No se trata de destruir la coraza. sino de flexibilizarla, a través de una psicoterapia adecuada, desbloquear la conexión límbico-cortical. 

Detrás de las corazas están todas las represiones de nuestra historia, es decir, nuestro inconsciente. Este trabajo facilita la reactivación de experiencias y recuerdos infantiles que de otro modo quedarían inalcanzables. 

Si has estado observándote y has notado que cíclicamente te encuentras en conflictos o situaciones incómodas similares y quieres salir del bucle de funcionar en automático, hacerte consciente de los mecanismos que han estado activándose en ti, por qué y para qué y quieres flexibilizar tu coraza para que sea una protección y no una carga o un obstáculo para tu vida más satisfactoria, tal vez estés preparado/a para este proceso. Si así lo sientes, te invito a que lo hablemos en una Sesión de Valoración.   

Suscríbete para:

1. Tener más conocimiento y descubrir nuevas formas para cuidarte unificando tu mundo exterior con tu mundo interior.


2. Encontrar nuevas maneras de entender lo que estás viviendo y saber cómo desbloquearlo.


3. Saber por qué nos quedamos atascados/as y descifrar cómo deshacer programas que ya no necesitas impulsando tu potencial.

En resumen… Aprender más de ti para vivir mejor.

Comparte

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Telegram
WhatsApp