La Ciclicidad

Ciclicidad

Vivir en Sincronía. Una de las Claves para el Orden Interno

Reconociendo e integrando la ciclicidad en nuestras vidas. Habitualmente tendemos a ver las cosas como si ocurriesen por primera y última vez, aunque si prestamos atención podemos darnos cuenta que esto no es así exactamente. 

Vamos a mirarlo más detenidamente:

Observémonos a nosotros mismos y lo que nos rodea: ciclos de nuestra vida: niñez, juventud, adultez…, ciclo día/noche, ciclo estaciones del año, ciclo de lunación, ciclo menstrual, ciclo de las mareas, ciclos biológicos, ciclo del oxígeno… No podemos negar la existencia de ciclos en la que estamos inmersos. Y, en consecuencia, no podemos obviar que hemos co-creado nuestra vida en función de la propia ciclicidad de la naturaleza.

Lo queramos o no, seamos conscientes de ello o no, el desarrollo de nuestra vida se encuentra íntimamente e irremediablemente ligada a la naturaleza cíclica. Derivada de la presencia de luz y de la noche, vivimos en lo que en biología se conoce como “Ritmo circadiano”, que es el que nos sincroniza con el ciclo de luz y oscuridad que ocurre con cada rotación de la tierra. 

A nosotro/as también nos pasa, solo por el hecho de rotar con la tierra, nos hace susceptibles a sincronizarnos con ella y a que a veces y sintamos luz y otras veces oscuridad. ¡Gira nuestro mundo interno! 

En la naturaleza la luz y la oscuridad forman parte de nosotros ¡es indiscutible! es el equilibrio natural de las cosas. ¿Y en nosotros mismo/as? ¿Cómo es el equilibrio entre nuestras luces y sombras? ¿sabemos balancearnos igual que la naturaleza? ¿Aceptamos que forma parte de nosotros?

Todos los organismos siguen ritmos circadianos y a su vez los ritmos circadianos regulan los procesos biológicos de todos los organismos entre ellos, los seres humanos. 

Tomemos conciencia de que en este movimiento circular del tiempo, hay un momento oportuno para cada cosa y que cada momento tiene su peculiaridad tanto en la naturaleza como en los seres humanos.

Entonces, si entendemos y compartimos que nuestra vida está íntimamente ligada a la ciclicidad, comprendemos que hay un orden y lo importante es entrar en sincronicidad con este orden interno personal. 

Se trata en verdad de aprender a entrar en sincronía con uno/a mismo/a y con nuestro orden interno personal.

Hemos de tener en cuenta que somos seres cambiantes, nuestra naturaleza es así, en movimiento. Igual que en la naturaleza, que todo se transmuta para conseguir renacer o acaba muriendo igual que en el ser humano. Y por muerte no me refiero exclusivamente al cuerpo físico sino alguna parte nuestra, porque si no muere (si no permitimos soltarla) no puede emerger algo nuevo.

Nada es estático. Todo es dinámico, todo cambia. Y hay una oportunidad de volver a comenzar constantemente.

Ser conscientes y aceptar la influencia de nuestra ciclicidad y nuestros ritmos es de suma importancia ya que muchas de las manifestaciones físicas, psicológicas, emocionales y sociales que nos hacen sufrir tienen su origen en habernos alejado de nuestra verdadera naturaleza, por eso, la importancia de ser conscientes de todo esto, de cómo nos afecta y de lo aislados que solemos estar.

Reconocerse a uno/a mismo/a su singularidad, fortalecer su autonomía y el derecho sobre el cuerpo, respetando sus ciclos naturales y sus necesidades es empezar a estar en sincronía expresando unidad: mente, emoción y cuerpo. 

Es bien sabido que hay acontecimientos que se escapan a nuestro control y el modo en que afrontemos estos acontecimientos puede marcar el resultado de cómo nos afecta. 

El conocimiento, el autocuidado, conocer tus ciclos, respetar tu ritmo interno…. Son las principales herramientas de prevención.  

Si sabemos cómo nos podemos cuidar y lo ponemos en práctica, estaremos dando grandes pasos hacia una vida plena y saludable.

Gran parte de nuestro bienestar está en nuestra mano, en nuestro día a día y se puede aprender.

Cuidar del cuerpo tal como merece, respetarlo como el templo sagrado que es y que nos alberga en esta vida, con los dones que nos aporta, requiere conocernos mejor. Conocimiento y respeto van unidos, caminan de la mano.

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En resumen… Aprender más de ti para vivir mejor.

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